Definición:

La necesidad de valorar las empresas es cada día más necesaria debido fundamentalmente al aumento de fusiones y adquisiciones de los últimos años. Definimos la valoración de la empresa como el proceso mediante el cual se busca la cuantificación de los elementos que constituyen el patrimonio de una empresa, su actividad, su potencialidad o cualquier otra característica de la misma susceptible de ser valorada. La medición de estos elementos no es sencilla, implicando numerosas dificultades técnicas.

La valoración de una empresa es un ejercicio de sentido común que requiere unos conocimientos técnicos y mejora con la experiencia. Ambos (sentido común y conocimientos técnicos) son necesarios para no perder de vista: ¿qué se está haciendo? ¿por qué se está haciendo la valoración de determinada manera? Y ¿para qué y para quién se está haciendo la valoración?
El valor percibido por los diferentes compradores y el vendedor es distinto. El valor no debe confundirse con el precio, que es la cantidad a la que el vendedor y comprador acuerdan realizar una operación de compraventa de una empresa. Al valorar una empresa se pretende determinar un intervalo de valores razonables dentro del cual estará incluido el valor definitivo. Se trata de determinar el valor intrínseco de un negocio y no su valor de mercado, ni por supuesto su precio.

Motivo de la valoración:

El Motivo de la valoración de una empresa puede obedecer a diferentes fines:

  • Operaciones de Compraventa.
  • Búsqueda y Obtención de Financiación.
  • Herencias, sucesiones y testamentos.
  • Sistemas de remuneración basados en creación de valor.
  • Identificación y jerarquización de los impulsores de valor.
  • Decisiones y Planificación estratégicas.
  • Procesos de arbitraje y pleitos.
  • Disputas entre socios.
  • Ampliaciones o reducciones de capital.
  • Análisis del patrimonio de los socios.
  • Análisis de Inversiones / Desinversiones.
  • Conocer la evolución del valor de la compañía.

La valoración es un cálculo orientativo del valor que nunca determinará una cifra exacta y única, sino que ésta dependerá de la situación de la empresa, del momento de la transacción y del método utilizado.